De 20 jóvenes en Yarumal a dos décadas de oportunidades educativas. Nuestro Programa de Becas
En agosto de 2006, 20 jóvenes rurales de Yarumal, Antioquia, iniciaron un camino que marcaría el comienzo del Programa de Becas de la Fundación Aurelio Llano Posada. Hoy, 20 años después, esta apuesta por la educación rural registra 1.689 egresados y acompaña a 600 becarios activos en 29 departamentos de Colombia.
Durante estas dos décadas, el programa ha ampliado las oportunidades de acceso a la educación postmedia de jóvenes campesinos, mediante apoyo económico, acompañamiento académico y atención psicosocial. Un modelo que reconoce que ingresar a una institución educativa es solo una parte del proceso: permanecer, culminar los estudios y construir un proyecto de vida también requieren acompañamiento.
Esta historia se ha construido con el compromiso de los estudiantes, sus familias, las instituciones educativas y los aliados que han contribuido a fortalecer las oportunidades de formación en los territorios rurales.

20 años del Programa de Becas en cifras

El crecimiento del Programa de Becas refleja el alcance de una apuesta sostenida por la educación rural y el trabajo articulado con instituciones educativas y aliados.
Entre los principales resultados se encuentran:
- 1.689 egresados que han culminado su formación.
- 600 becarios activos en 29 departamentos de Colombia a la fecha.
- 65 % de participación femenina entre los becados.
- Más de 30.000 millones de inversión histórica destinados al programa.
- 0,9 % de deserción anual en 2025, frente al 8,97 % reportado como referencia nacional. Fuente: Ministerio de Educación Nacional
Aunque las cifras pueden corresponder a poblaciones y contextos diferentes, permiten destacar la importancia de implementar estrategias que atiendan las distintas causas que pueden interrumpir la formación.
El trabajo con aliados también ha sido fundamental para sostener esta apuesta. Durante 2025, estos aportaron el 24 % de la inversión del programa, sumando recursos y capacidades para ampliar las oportunidades educativas de la juventud rural.
Un acompañamiento para ingresar, permanecer y graduarse
Acceder a la educación superior es un paso importante, pero permanecer en ella y culminar los estudios también implica atender factores económicos, académicos, emocionales y personales. Por eso, el Programa de Becas ha consolidado un modelo de acompañamiento integral que se desarrolla en tres componentes.
Apoyo económico: Contribuye a cubrir matrícula y manutención, según las condiciones de cada iniciativa.
Acompañamiento académico: Mentorías y estrategias de apoyo para fortalecer los procesos de aprendizaje y permanencia.
Acompañamiento psicosocial: Encuentros, orientación y Centro de Escucha para fortalecer el bienestar emocional y las habilidades socioemocionales.
El componente psicosocial ocupa un lugar importante en este modelo. Mediante encuentros orientados al fortalecimiento de habilidades socioemocionales y vocacionales, los jóvenes pueden reconocer sus capacidades, reflexionar sobre sus decisiones y desarrollar herramientas para afrontar las situaciones que surgen durante su formación.
El programa también cuenta con un Centro de Escucha, concebido como un espacio de apoyo para atender necesidades psicológicas y emocionales. Esta estrategia busca identificar oportunamente situaciones que puedan afectar la continuidad académica y contribuir a la prevención de la deserción.
De esta manera, el acompañamiento reconoce las circunstancias particulares de cada estudiante y busca brindar herramientas para fortalecer su bienestar y favorecer la culminación de sus estudios.
Becas y jóvenes rurales que aportan a sus territorios


La formación de los jóvenes rurales también abre posibilidades para fortalecer sus comunidades mediante el ejercicio profesional, el emprendimiento, la participación ciudadana y el liderazgo.
Los datos disponibles del Programa de Becas muestran que, según la cohorte analizada, entre el 71 % y el 91 % de los egresados permanece en su municipio de origen. Además, el 30 % participa en alguna forma de liderazgo comunitario.
Estos resultados permiten reconocer diferentes maneras de mantener el vínculo con el territorio. El arraigo no implica necesariamente permanecer en el lugar de origen, sino conservar relaciones, participar en procesos comunitarios y encontrar oportunidades para aportar desde los conocimientos y experiencias adquiridos.
Historias que representan 20 años de educación rural
Jhon Cubides, formado a través de Utopía de la Universidad de La Salle, llegó a ser alcalde de Chámeza, Casanare. Su trayectoria representa una forma de liderazgo vinculada con el servicio público y la participación en las decisiones de su municipio.
Héctor William Urrego, egresado del Tecnológico COREDI, llegó a ser alcalde de Abriaquí, Antioquia. Su experiencia muestra cómo la formación puede relacionarse con el liderazgo y la gestión pública en los territorios rurales.
Sandra Milena Ceballos, oriunda de Marinilla, Antioquia, líder de El Cerrito, ha desarrollado un emprendimiento de lácteos de cabra. Su experiencia representa otra manera de aplicar conocimientos y capacidades: impulsar iniciativas productivas vinculadas con la economía rural.

Son recorridos diferentes que reflejan algunas de las posibilidades que ofrece la educación para ampliar la participación de los jóvenes en sus comunidades, promover el emprendimiento y fortalecer el liderazgo territorial.
Tres aprendizajes que nos dejan estas dos décadas

Dos décadas de trabajo también han permitido identificar aprendizajes que orientan el fortalecimiento de las estrategias de educación rural.
1. La permanencia requiere acompañamiento integral.
No basta con facilitar el ingreso, es necesario atender factores económicos, académicos y socioemocionales.
2. La pertinencia de la formación es fundamental.
Las oportunidades educativas deben dialogar con las aspiraciones de los jóvenes y las características de sus territorios.
3. Las alianzas amplían las oportunidades.
El trabajo articulado permite sumar recursos y capacidades para fortalecer los procesos educativos.
Estos aprendizajes reafirman la importancia de conectar el acceso a la educación con la permanencia, la formación pertinente y las posibilidades de contribuir al desarrollo territorial.
Los próximos años del Programa de Becas
Celebrar los 20 años del Programa de Becas es reconocer las trayectorias de miles de jóvenes rurales que han encontrado en la educación oportunidades para fortalecer sus capacidades, avanzar en sus proyectos de vida y contribuir a sus comunidades.
También es reconocer a sus familias, docentes, instituciones educativas, aliados y a todas las personas que han acompañado este recorrido desde 2006.
Hoy, los resultados y aprendizajes de estas dos décadas nos permiten continuar fortaleciendo un programa que integra acceso a la educación, permanencia y acompañamiento integral, con la convicción de que la juventud rural tiene un papel fundamental en el presente y el futuro de sus territorios.

Preguntas frecuentes
¿Cómo puedo ingresar al Programa de Becas de la Fundación Aurelio Llano Posada?
El acceso depende de las condiciones, los requisitos y los procesos de selección establecidos para cada iniciativa y alianza educativa. Para conocer las oportunidades vigentes, te invitamos a consultar nuestros canales oficiales, donde compartimos la información disponible sobre los programas y procesos de vinculación.
¿Qué apoyos ofrece el Programa de Becas?
El programa integra apoyo económico para matrícula y manutención, acompañamiento académico mediante mentorías y estrategias como el plan padrino, y acompañamiento psicosocial a través de encuentros y del Centro de Escucha. Los apoyos específicos dependen de las condiciones de cada iniciativa.
¿Cómo contribuye el Programa de Becas al desarrollo de las comunidades rurales?
Además de facilitar el acceso a la educación postmedia, el programa busca fortalecer las habilidades socioemocionales, la orientación vocacional y el liderazgo juvenil. Sus resultados muestran que una proporción importante de egresados permanece en sus municipios de origen y que el 30 % ejerce algún tipo de liderazgo comunitario, contribuyendo de distintas maneras a sus territorios.


































































































































