Desarrollo Rural: Fortaleciendo comunidades desde el territorio
Desde hace más de cuatro décadas, hemos trabajado para contribuir al bienestar de las comunidades rurales de Colombia. Convencidos de que el desarrollo del campo requiere procesos de largo plazo, hemos consolidado un área de Desarrollo Rural que acompaña a organizaciones campesinas, fortalece sus capacidades y promueve iniciativas que generan oportunidades para las familias y los territorios.
Este trabajo parte de una idea sencilla: cuando las comunidades cuentan con herramientas para organizarse, liderar sus propios procesos y aprovechar de manera sostenible los recursos de su entorno, aumentan sus posibilidades de construir un futuro con mayor estabilidad y bienestar. En este artículo, te contamos cómo funciona el área de Desarrollo Rural y qué estrategias la componen.
Un compromiso con el campo desde 1983
El área de Desarrollo Rural tiene sus raíces en la visión de don Aurelio Llano Posada, nuestro fundador, quien promovió una forma de trabajo basada en el reconocimiento de la dignidad de las familias campesinas y en la importancia de crear oportunidades en los territorios rurales.
Desde 1983, hemos acompañado procesos comunitarios que buscan mejorar la calidad de vida de las personas, fortalecer las organizaciones rurales y promover un desarrollo construido junto con las comunidades. Actualmente, este propósito se mantiene vigente mediante un modelo de intervención que impulsa la participación de los habitantes rurales y promueve que sean ellos mismos quienes lideren el desarrollo de sus territorios.

Un modelo que integra el desarrollo en lo social, lo ambiental y lo productivo

El área de Desarrollo Rural trabaja a partir del Modelo de Desarrollo Territorial Sostenible (MDTS) diseñado para responder a las necesidades de cada comunidad y fortalecer su capacidad de autogestión. El modelo nace en el año 2011 con el nombre Modelo de Desarrollo Rural Integral con Enfoque Territorial (DRIE), iniciando procesos en el municipio de Pueblorrico, Antioquia, con la organización campesina Asociación Campesina Comunidad en Acción (ACCA).
Este modelo se organiza en tres dimensiones que orientan todas las acciones de acompañamiento:
- Dimensión social: Enfocada en fortalecer la organización comunitaria, la participación y el liderazgo.
- Dimensión ambiental: Orientada a promover la conservación de los recursos naturales y el uso responsable del territorio.
- Dimensión productiva: Que impulsa iniciativas económicas sostenibles para mejorar los ingresos de las familias rurales.
Estas dimensiones permiten que cada proceso se adapte a las características del territorio y avance de manera gradual hacia su fortalecimiento.
El modelo está diseñado para ejecutarse en 5 años en los territorios y se divide en 4 fases:
- Exploración territorial: Reconocimiento del territorio.
- Año 1, iniciación: Diagnóstico y plan de trabajo.
- Año 2 y 3, fortalecimiento: Ejecución de plan de trabajo y desarrollo de habilidades y competencias.
- Año 4 y 5, Consolidación y expansión territorial: Proyectos productivos comunitarios y formación de competencias administrativas y liderazgo.
Cinco líneas que orientan el acompañamiento
El trabajo del área se desarrolla mediante cinco líneas estratégicas que se complementan entre sí.
- Asociatividad campesina: Acompañamiento a organizaciones rurales para fortalecer su capacidad de gestión, promover el trabajo colaborativo y consolidar procesos comunitarios que generen beneficios colectivos.
- Empoderamiento y liderazgo: Se impulsan procesos de formación para fortalecer las capacidades de liderazgo, la participación y la toma de decisiones dentro de las organizaciones y comunidades.
- Generación de ingresos: El acompañamiento incluye el fortalecimiento de emprendimientos rurales y proyectos productivos que contribuyen a mejorar la economía familiar y ampliar las oportunidades para las comunidades.
- Sostenibilidad ambiental: Las acciones desarrolladas incorporan prácticas orientadas a la conservación del suelo, el agua y la biodiversidad, promoviendo sistemas productivos compatibles con el cuidado del entorno.
- Inserción productiva: La Fundación facilita que las organizaciones rurales fortalezcan sus capacidades para participar en dinámicas comerciales y acceder a nuevas oportunidades de mercado.
La Granja La Esperanza: un espacio para aprender en la práctica


El trabajo del área de Desarrollo Rural se fortalece a través de la Granja La Esperanza, un espacio orientado a la transferencia de conocimientos y al fortalecimiento de capacidades de las organizaciones campesinas acompañadas por la Fundación. La Granja funciona como un escenario de formación y capacitación, donde productores y asociaciones participan en visitas guiadas y procesos de aprendizaje enfocados en aspectos agrícolas, pecuarios, productivos, así como en temas de gobernanza y liderazgo.
A través de las Escuelas de Campo para Agricultores (ECA), productores y asociaciones fortalecen sus capacidades técnicas mediante metodologías participativas y experiencias aplicadas al contexto rural.
Durante 2025 se realizaron 10 Escuelas de Campo con la participación de 271 personas. Este espacio permite que los aprendizajes puedan replicarse posteriormente en las fincas y organizaciones acompañadas por la Fundación.
Resultados que reflejan el trabajo con las comunidades
Hasta la fecha, más de 400 familias campesinas han participado directamente en los programas de Desarrollo Rural impulsados por la Fundación. Hemos intervenido en algunos municipios del suroeste antioqueño trabajando de la mano con asociaciones campesinas como la Asociación Manos Unidas Tierras Productivas (ASOMUTIPRO) del municipio de Fredonia, la Asociación Multisectorial Campesinos Emprendedores (OMCE) de Támesis, la Asociación Gestora y Constructora de Sueños (AGECOSUR) en Jericó, la Organización Campesinos Construyendo Futuro (OCCF) en Jardín y la Asociación Campesina Comunidad en Acción (ACCA) en Pueblorrico.

Durante 2025, el modelo se consolidó en más municipios del suroeste como Andes con la Asociación Hortofrutícola de Andes (ASOFRUANDES), con quienes llevamos 3 años de trabajo, Venecia, con la Asociación de Agricultores del Cañón de La Arabia Venecia, desde el año pasado y en el nordeste antioqueño con el municipio de Yolombó, trabajando con la Asociación Campesinos Emprendedores de Las Frías Yolombó (ASOCEFY), beneficiando a 243 asociados, de los cuales 167 son mujeres.
Una mirada hacia el futuro

Como parte de la planeación estratégica, el área se ha propuesto mejorar directamente la calidad de vida de más de 2.000 personas para 2030, mientras que la Granja La Esperanza busca convertirse en un referente nacional para la formación y la transferencia de conocimiento, con la meta de llegar a más de 5.000 personas al finalizar la década.
Cada organización fortalecida, cada proyecto productivo acompañado y cada espacio de formación representan un paso hacia comunidades rurales con mayores capacidades para construir oportunidades desde sus propios territorios.
Alianzas estratégicas y proyectos especiales

Las alianzas estratégicas han sido, y continúan siendo, un pilar fundamental de nuestro trabajo. Gracias a la articulación con organizaciones que comparten nuestro propósito, fortalecemos procesos comunitarios y ampliamos las oportunidades para el desarrollo sostenible de las comunidades rurales, impulsando la implementación de nuestro Modelo de Desarrollo Territorial Sostenible.
En este camino, destacamos el trabajo conjunto con la Fundación Fraternidad Medellín, con quien acompañamos a la comunidad del Cañón de La Arabia, en el municipio de Venecia, y con la Fundación Sofía Pérez de Soto, junto a la cual desarrollamos procesos con la comunidad de Las Frías, en el municipio de Yolombó. Ambas iniciativas se desarrollan en el departamento de Antioquia y buscan fortalecer las capacidades locales para promover un desarrollo liderado por las propias comunidades.
De igual forma, contamos con aliados estratégicos que fortalecen de manera transversal los procesos del área. A través de estas alianzas impulsamos espacios de formación e intercambio de conocimientos orientados al fortalecimiento de capacidades técnicas, productivas y organizativas de productores y campesinos, promoviendo el liderazgo, la apropiación del territorio y la asociatividad como bases para el desarrollo rural sostenible.
Entre estos aliados se encuentran Biosuroeste, una finca viva que promueve el encuentro con la naturaleza, la cultura y los saberes campesinos; la Alianza para el Desarrollo y el proyecto Mujer Rural, iniciativas que contribuyen al fortalecimiento de las comunidades y al impulso de procesos de desarrollo territorial.
Actualmente, también acompañamos proyectos especiales que fortalecen el desarrollo económico rural, como ADERCAFE, una organización de segundo nivel que integra a seis asociaciones de productores de café del suroeste antioqueño. A través de su marca Café Suroeste Especial, promueve la comercialización de cafés de origen, resaltando la calidad, la identidad territorial y el trabajo de las familias caficultoras, contribuyendo al fortalecimiento de la economía local y la asociatividad rural.
Preguntas frecuentes
¿Qué hace el área de Desarrollo Rural de la Fundación Aurelio Llano Posada?
Fortalece organizaciones campesinas mediante procesos de asociatividad, liderazgo, sostenibilidad ambiental, generación de ingresos e inserción productiva.
¿Cómo acompaña la Fundación a las comunidades rurales?
A través de un modelo de intervención que integra componentes sociales, ambientales y productivos, adaptados a las necesidades de cada territorio.


















































































































